El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), representado en España por El Confidencial y La Sexta, ha iniciado la publicación de una serie de reportajes bajo la denominación de “The Implant Files” que amenaza con poner contra las cuerdas todo lo que rodea a la industria de las prótesis y de los implantes. Varias de las compañías líderes del sector cuestionadas ya desde hace años por las denuncias de miles de pacientes como Bayer o Johnson & Johnson, entre otros, vuelven a estar en el foco en un intento claro por generar la mayor alarma posible y lograr influir en un cambio regulatorio a nivel global.

En este caso, el ataque es coordinado entre más de 50 medios de comunicación a escala global y no sólo afecta a las empresas más renombradas del sector que, probablemente, ya se han preparado y asumido el impacto reputacional y en el negocio que publicaciones periódicas negativas producen, sino que en este caso va más allá. La acometida es más dañina si cabe porque afecta a todo el sistema. No sólo impacta en la industria que investiga y distribuyen los productos, sino que perjudica gravemente a la reputación de doctores y las sociedades que los representan, a las asociaciones de enfermos que han podido recibir subvenciones de las compañías y desde luego al regulador y a las agencias de certificación, vigilancia, control y alerta.

En las próximos días y semanas vamos a ver nuevas publicaciones que tratarán de ir incrementando la tensión y el daño a la búsqueda de audiencia y con la intención de obtener cambios regulatorios. La acción de los medios que están realizando un gran despliegue y esfuerzo será, presumiblemente, sostenida en el tiempo. Televisiones como La Sexta llevarán el asunto a toda su programación y muy probablemente culminen su ataque con un programa especial de Salvados. De hecho, ya hay programado en su parrilla una edición para La Sexta Columna.

Conforme la escalada de malas noticias vaya increscendo los diferentes actores afectados comenzarán a ponerse nerviosos y a actuar de forma apresurada en algunos casos, demasiado lenta en otros y descoordinada. Con ello cuentan los medios que llevan sin embargo un año preparándose para esto.

Frente a esta situación se puede, sin embargo, reaccionar sobre los siguientes principios.

  • El silencio no es la solución. Una vez más la estrategia del avestruz no sólo no solucionará el asunto sino que será interpretada como reconocimiento de culpa. Estamos hablando de un ataque coordinado a todo un sector como el que ha sufrido recientemente, por ejemplo, el del cerdo.
  • La respuesta debe ser los más coordinada posible. No sólo entre las compañías afectadas, sino también entre los profesionales de la medicina, hospitales, clínicas y de todos ellos con la administración. Es más, la coordinación debe producirse a escala internacional.
  • La respuesta debe basarse en valores. Ha de poner al paciente en el centro y trabajar sobre claros principios éticos y de autocontrol. La respuesta debe poner el acento en la autoexigencia e ir más allá de lo que establece la legislación.
  • Debe tener como fundamento la transparencia en los procesos. En una sociedad digitalizada en la que los afectados van a hacer palanca desde las redes sociales, la escucha activa es ineludible. Hay que ser capaz de llegar de forma directa a las comunidades afectadas y, especialmente, a través de sus líderes conectores.
  • Ha de contar con una avanzada metodología de gestión de crisis que ponga las bases, de forma simultánea, para una acción inmediata de relacionamiento institucional (lobby) que destaque el valor y la contribución económica y social del sector. Una metodología integral que pongan al tiempo las bases de la recuperación de la confianza y de la reputación de un sector que puede sufrir graves daños en los próximos meses.

¿Y la administración?

A la administración no le queda también más remedio que ponerse manos a la obra para intentar que su maltrecho prestigio no quede aún más dañado. Las publicaciones que se están produciendo, y las que quedan, son un torpedo en la línea de flotación del regulador y de quienes deben actuar para mejorar las garantías de seguridad de cara a los ciudadanos/pacientes.

Los medios de comunicación integrados en el Consorcio de Periodistas de Investigación van a poner toda la carne en el asador para obligar al gobierno a marcar posición al respecto y este derivará la presión hacia abajo.

Sin embargo, aunque posiblemente veremos cambios regulatorios a medio plazo, eso no debe suponer no ser transparentes ahora para explicar cómo se ha venido trabajando especialmente desde los centros de alertas. El ciudadano va a exigir garantías de que la administración actúa protegiendo sus intereses y no mirando hacia otro lado. La neutralización de la crisis va a depender de que se ofrezca una explicación rápida, creíble y consistente. Y por supuesto de que, si hubiera alguna responsabilidad, se reconozca y se asuman las consecuencias oportunas.

 

Luis Serrano

Líder global del área de Crisis

Madrid